14 de marzo de 2026

IV Domingo de Cuaresma C.A -Reflexiones sobre el texto evangélico (Jn 9,1-41)

   “Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento…”

La fuerza espiritual de este texto evangélico no está solo en el milagro, sino en el proceso interior que vive el ciego y en el contraste con quienes, viendo, no quieren ver. Entonces, el Sentido central más profundo del mensaje es que, Jesús es la Luz que revela la verdad sobre Dios, sobre nosotros mismos y sobre el mundo y la verdadera ceguera no es física, sino espiritual porque se trata de la incapacidad de reconocer la acción de Dios en el alma, por orgullo, miedo o autosuficiencia. El ciego recupera la vista exterior, pero sobre todo entra en un camino de fe. Los fariseos, en cambio, se aferran a sus seguridades y terminan encerrándose en la oscuridad.

El evangelio comienza diciendo: “Al pasar, Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento”. Antes de cualquier mérito, búsqueda o petición, Dios mira primero. La Cuaresma recuerda que la conversión no nace de nuestro esfuerzo, sino de dejarnos mirar y tocar por Él. Dios no mira el pecado, sino la herida; no busca culpables, sino oportunidades para que su luz se manifieste.

El barro y el envío a Siloé, significa la fe que se deja modelar. Jesús mezcla tierra con saliva y unge los ojos del ciego. Es un gesto de creación: Dios vuelve a modelar al ser humano. Luego le dice: “Ve a lavarte a la piscina de Siloé -que significa Enviado-”.
El ciego obedece sin entender. Ese acto es fe en movimiento.

Clave espiritual es la luz que llega cuando aceptamos que Dios toque nuestras zonas oscuras. La fe no es teoría: es caminar incluso cuando no vemos claro. Siloé simboliza a Cristo mismo: solo en Él se abre la vista interior. El crecimiento de la fe frente a la oposición. El ciego pasa por un proceso de maduración espiritual. Primero dice: “Ese hombre llamado Jesús”. Luego: “Es un profeta”. Más tarde: “Si este no viniera de Dios, no podría hacer nada”. Finalmente: “Creo, Señor”, y se postra ante Él.

Mientras tanto, los fariseos se cierran cada vez más. La luz ilumina, pero también pone en evidencia lo que no queremos ver. La clave es que la fe auténtica crece en medio de preguntas, pruebas y contradicciones. La ceguera espiritual nace del orgullo que no quiere cambiar.

- El mensaje para la vida espiritual hoy es: Dios quiere abrir nuestros ojos, no solo para ver milagros, sino para ver la verdad de nuestra vida: nuestras heridas, nuestras resistencias, nuestras posibilidades de amar. Porque la mayor ceguera es creer que ya vemos. Cuando pensamos que lo sabemos todo, que no necesitamos conversión, que nuestra manera de entender a Dios es la única correcta, nos parecemos a los fariseos ya que la luz de Cristo siempre pide un paso adelante. El ciego tuvo que levantarse, caminar, lavarse. Y es que la luz no se impone sino que se acoge y la fe es un camino de valentía. Es por eso que, el ciego curado se enfrenta a la incomprensión de vecinos, familiares y autoridades pero la luz de Cristo nos hace libres, y a la vez también nos hace fuertes para afrontar la lucha que supone el no pactar con aquello con aquello que no es verdadero.

La aplicación personal: Vemos que el texto evangélico nos invita a dejar que Jesús toque nuestras sombras y nos conduzca a una visión nueva. La Cuaresma es ese tiempo para preguntarnos: ¿En qué aspectos de mi vida estoy ciego y no lo reconozco la curación que se me ofrece? ¿Qué resistencias tengo a la luz que Jesús quiere darme? ¿Estoy dispuesto a caminar hacia Siloé, aunque no entienda todo? Me ofrece como garantía que Jesús me ve primero, Antes de que yo pida, antes de que yo entienda, antes de que yo cambie… Él ya me mira. ¿En qué en parte de mi vida me siento “ciego”, limitado, estancado, sin claridad? A veces me acostumbro a mis sombras. El ciego no pidió ser curado; quizá ya vivía resignado. Hay zonas donde me he acostumbrado a no ver, a no crecer, a no esperar y la luz incomoda. El milagro provoca rechazo en quienes se sienten seguros de sí mismos. ¿Me pasa que, cuando Dios ilumina algo de mi vida, me resisto porque implica cambiar? La fe es un camino donde El hombre pasa de no saber quién es Jesús a reconocerlo como Señor. ¿En qué punto estoy yo hoy? ¿Qué paso me invita Dios a dar…?

 

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